lunes, 23 de abril de 2018

La importancia del idioma como materia prima

Para conmemorar el Día del libro multitud de artículos nos hablan sobre la evolución de este viejo amigo, al tiempo que proliferan listas de lecturas que buscan incentivar un hábito del que parece que nos aleja nuestra ajetreada cultura digital. Sin embargo pocas veces aprovechamos la ocasión para reflexionar sobre la importancia de su materia prima, el idioma. Y es que en casos como el de la lengua española, su valor va más allá de la obvia capacidad como instrumento de comunicación, entrando de lleno en el campo de la economía al constituir uno de nuestros principales activos, con un potencial del que probablemente no somos conscientes.

Es un hecho que con frecuencia nos cuesta valorar lo familiar y cotidiano. No iba a ser de otra forma en algo tan nuestro como ese idioma con el que aprendimos nuestras primeras palabras, en el que pensamos y con el que nos comunicamos a diario. Tal vez no seamos conscientes de que la lengua en la que estáis leyendo nos permite comunicarnos con ocho personas de cada cien que habitan este planeta. Ni tampoco que en veintiún países este es el idioma oficial, lo que no solo nos simplifica la estancia como turistas, sino que amplía nuestro potencial mercado laboral o el horizonte del negocio, en el caso de que probemos suerte como emprendedores. Un privilegio del que no disfrutan todos los hablantes de esas aproximadamente siete mil lenguas que comunican a los seres humanos que habitan este planeta. 

Y es que el español es el segundo idioma por importancia en el panorama internacional. El inglés, como el latín antaño, es en efecto la lengua franca de la cultura dominante. La tecnología, dios de la economía digital, se escribe en este idioma y el peso de la comunidad anglófona es hoy por hoy indiscutible. Por su parte, el chino es el idioma  con más hablantes nativos. Pero si ponderamos el peso del idioma no solo por cuestiones demográficas, como el número de hablantes o los países en los que es lengua oficial, con el volumen de exportaciones, reconocimiento como idioma oficial en foros como la ONU y traducciones con origen y destino en el español, nos encontramos con que ocupa el segundo puesto, después del inglés, y ganando posiciones.

El idioma en la escuela estadounidense. Datos 2014.

En la actualidad cuenta con la friolera de 572 millones de hablantes, de los que 477 tienen el español como lengua materna, más de 21 millones estudian nuestro idioma y casi 74 millones tienen un dominio limitado, es decir, lo comprenden aunque no lo hablen con fluidez. Ignoro si en este último grupo se contabilizan los estudiantes de algunas comunidades autónomas que no priorizan precisamente en sus planes educativos el aprendizaje del español, pese a su proyección objetiva.

Hispanohablantes en EE.UU. Censo 2010.
Bromas aparte, lo cierto es que se estima que en 2060 Estados Unidos será el segundo país hispanohablante del mundo y en la actualidad, incluso en ciudades emblema de la cultura anglófona como Londres o Nueva York, es el segundo idioma en el que tuitean sus habitantes. Se estima que el español va a experimentar a lo largo del siglo XXI un crecimiento exponencial, impulsado por la demografía y cuya presencia en el panorama internacional se apuntalará a medida que la comunidad hispanohablante se incorpore a la sociedad digital, un camino ya iniciado pero que aún no ha llegado a su máxima expresión. No obstante, ya hoy países como el Reino Unido consideran al español la lengua con mayor proyección para el futuro y en el ámbito europeo está desplazando al francés o el alemán como segunda lengua.

Todo ello, tiene repercusiones económicas directas o indirectas. Pensemos en algunos datos:

  • El programa Erasmus nos convierte en el país favorito de los estudiantes procedentes de 32 países europeos. ¿Motivo?: nuestro idioma.
  • El denominado factor “ñ” multiplica por cuatro las exportaciones bilaterales entre países hispanohablantes, cuya contribución al PIB mundial es del 6,4%, superior al de países de habla alemana o francesa.
  • Nuestra industria editorial es una de las más potentes, de hecho España es el tercer país exportador de libros del mundo y uno de los principales sectores por su aportación al PIB nacional. En el ámbito de las traducciones es el tercer idioma destino y el sexto desde el que se traduce a otras lenguas.
  • El 7,7% de los internautas se comunica en español y consume contenidos en español. Por otra parte, el desarrollo en los próximos años de la inteligencia artificial es mucho más que una promesa. ¿Cuál es uno de sus pilares?: el desarrollo y aplicación de tecnologías del lenguaje. Será difícil ignorar el español, teniendo en cuenta su mercado potencial. No hay solo músculo demográfico, el poder adquisitivo (por ejemplo) de la comunidad hispanohablante en EE.UU. comienza a crecer lo suficiente como para tener muy presente su demanda potencial en particular para la economía digital.
  • Dentro de la industria de la cultura, en países como España, los contenidos en su lengua nativa aportan directamente un 3% del PIB nacional.


En definitiva la lengua es un activo inmaterial con relevancia económica que trasciende a las actividades directamente relacionadas con el idioma, como puedan ser los servicios de traducción o  enseñanza. Otros sectores persiguen fines diversos, pero utilizan la lengua como materia prima esencial. Con esta perspectiva un informe elaborado por Fundación Telefónica cifraba en 2007 el valor económico del idioma en casi un 16% del PIB español,  generando casi 3 millones y medio de empleos en nuestro país. Por ello este trabajo recogía la convicción de que el idioma es, en el caso del español, el “mayor y más valioso activo intangible que tiene la economía. La siguiente infografía sintetiza alguno de estos datos y de las cifras que presenta el último informe del Instituto Cervantes titulado El español: una lengua viva. Informe 2017



Si en el siglo XVI la primera lengua romance en independizarse del latín vivió su Siglo de Oro, con el salto al otro lado del Atlántico, todo apunta a que en el siglo XXI el español volverá a convertirse en “idioma de moda”, esta vez impulsado por los vientos de Internet. Sin embargo, no todo son luces en cuanto a la presencia en el ámbito internacional:

  • En primer lugar, el peso del español en la comunidad científica está muy lejos de ser equiparable con el porcentaje de hablantes a escala mundial. Los textos en español tratan principalmente de robótica, ingeniería de la construcción y biomedicina, tres campos en los que sobresalen publicaciones en nuestro idioma. En ellos despuntan nuestros investigadores, pero no son los únicos. 
  • En segundo lugar, pese a que el español es el cuarto idioma oficial en la Comunidad Europea y el tercero en la ONU, apenas se utiliza como lengua de trabajo en los foros internacionales
  • Por último,  se encuentra la batalla por la presencia en Internet, donde es preciso lograr que los motores de búsqueda otorguen mayor visibilidad a los textos en nuestro idioma. Junto a ello es preciso dar el paso desde el perfil de meros consumidores al de contribuidores en la economía digital, de la mano de la tecnología.

Para todo ello las políticas lingüísticas pueden actuar como factor de dinamización o de retardo. Pongamos un caso práctico. En Wikipedia los textos en español se encuentran por detrás de la aportación de idiomas como el cebuano, una lengua que se habla en Filipinas por parte de 21 millones de personas y que es la tercera en número de entradas, por detrás del inglés y el sueco. No cabe interpretar el dato únicamente sobre la especial fecundidad intelectual de los autores filipinos. Es un hecho que el impulso de políticas que reconocen la importancia del idioma es esencial en este y otros ámbitos.  Volviendo a la Wikipedia, por su aportación de entradas el español se encuentra en el noveno lugar, aunque por las consultas que se realizan en nuestro idioma ocupemos la sexta posición.

Anuario publicado desde 2010.
Desde esta perspectiva, entre las luces del español se encuentra un modelo de evolución conocido como panhispanismo, que ha permitido incorporar nuevas voces con distintos orígenes, pero dando lugar a escasas variedades dialectales, si lo comparamos con otros idiomas como el chino. 

Por otra parte, dentro del estado español durante siglos han convivido distintas lenguas, fruto de la riqueza y pluralidad cultural de la Península Ibérica. Algunas, como el euskera, tienen el mérito de haber sobrevivido a los romanos, aunque el afán de normalización artificial corre el riesgo de sacrificar dialectos centenarios a manos del denominado "batúa", ese nuevo esperanto usado como idioma común para la enseñanza y la Administración Pública,  pero que dificulta la comunicación en su lengua nativa entre una abuela vizcaína y su nieto educado en una ikastola. Me pregunto, por ejemplo, si dentro de dos generaciones se seguirá hablando en Lequeitio la variante del vizcaíno que conocieron sus tatarabuelos. Y en otras comunidades el afán por incentivar la lengua nativa está llevando a retirar artificialmente de la escena pública el castellano, pese a que la convivencia de lenguas ha sido siempre un hecho cotidiano para sus afortunados ciudadanos, multilingües desde el nacimiento. 

Con ello se convierte el idioma en un instrumento de reivindicación, olvidando su cualidad principal como vehículo de comunicación que amplía horizontes. La lengua no es propiedad de los estados, sino de sus hablantes. Su valor trasciende a lo material, pero que se traduce en beneficios tangibles. La comunidad hispanohablante dispone en la economía digital de nuevas oportunidades si se apoya, precisamente, en el idioma que les une y en la pluralidad de las culturas que aglutina. Por definición la cultura es integradora y las políticas lingüísticas deberían capturar oportunidades, más que imponer restricciones o interferir en su desarrollo natural. No es una cuestión de opinión, son datos objetivos. Como decía Saint-Exupéry por boca del Principito, los adultos somos seres que necesitamos manejar cifras para tomarnos la realidad en serio. Y el último informe sobre el uso del español publicado por el Instituto Cervantes es muy claro en sus conclusiones. 

¿Perderemos la oportunidad de sacar partido a un bien económico que se revaloriza solo con el uso?.


domingo, 11 de febrero de 2018

Comicios 2.0 o el retorno de “Operación Triunfo” (2ª parte)

Vivimos un tiempo de filias y fobias en contextos tan dispares como el espectáculo y la política. Dueños no solo de la televisión, sino de las redes sociales, un guirigay de voces defienden lo propio y atacan al contrario, en un cambalache digno del famoso tango de Gardel. Tal vez sea el momento de dar un paso atrás para tomar distancia y, con la lucidez del humor, analizar las cuitas de este tiempo tan “problemático y febril” del que somos espectadores y, nos guste o no, de alguna forma también actores. 

Hace algo más de dos años, a pocos días de que se celebraran las últimas elecciones generales, compartí en este blog una reflexión muy personal sobre la campaña electoral, en el que recogía las disputas entre partidos senior y alevines que competían por el favor de ese votante indeciso o desencantado, que es quien tradicionalmente decide el resultado de los comicios en este país.


Resultados Elecciones Generales 2015.

Google ahora ha tenido la amabilidad de recordarme aquel post, mostrando en mi panel de preferencias las cuitas de los protagonistas del programa televisivo, entremezcladas con las últimas noticias de la actualidad política. Y lo cierto es que escenografía y tono narrativo son tan similares que hacen patente la esquizofrénica realidad que nos envuelve. Las declaraciones de la ganadora del certamen adquieren el mismo peso informativo que las andanzas de un político, de apellido eufónico, que bien podría protagonizar una novela de héroes y villanos. Escoja cada lector (según sus preferencias) el rol que le asigna. 

Con este talante me dispuse a releer el artículo, comparando aquel escenario electoral tan mediático y virtual de hace dos años, con la fiebre votante, penal y leguleya que hoy nos aqueja. Dejando a un lado mi opinión personal sobre quien debería haber ganado Operación Triunfo, cuál sería el mejor representante para el Festival de Eurovisión y, por supuesto, las razones y sinrazones de la crisis institucional más importante de nuestro sistema constitucional, resumo la evolución de algunos de los temas que en aquel momento me llamaron la atención y que sorprendentemente hoy continúan estando de plena actualidad.


Vieja política vs Nueva política.

Albert Rivera y Pablo Iglesias
Probablemente nadie habría apostado por este desenlace entonces, pero el viraje hacia la izquierda, al menos temporalmente, parece estancado, mientras que el giro a estribor gana posiciones, aunque con timón titubeante, como en la conducción por curvas sinuosas donde es fácil derrapar. En la carrera hacia la tribuna, el naranja se impone sobre el morado, el rojo se apalanca y el azul pierde claramente posiciones. A finales de 2015 solo El Mundo Today se habría atrevido a elucubrar sobre un pacto Podemos-Ciudadanos, aunque fuera a favor de una reforma electoral que a ambos podría beneficiar. Algo tan impensable como si alguien nos hablara ahora de un futuro romance entre Aitana y Agoney.


Matemáticas electorales.

La traducción en escaños de los votos ha sido un tema por el que se ha pasado de puntillas en las últimas décadas, incluso tras los resultados de las últimas elecciones generales. La cuestión no es baladí ya que nos plantea la materialización de eso que llamamos "democracia", un sistema en el que quienes ostenten el poder deberían representar a la mayoría. El camino es tortuoso porque permite llegar por carreteras comarcales, que priman los pactos entre partidos sobre la lista más votada. Más aún, la traducción en escaños de los votos es harto compleja si en el cálculo se introduce la variable territorial, dando más o menos peso al recuento según la localidad. Ambas vías plantean situaciones en las que la solución se pierde en el bosque y el concepto de “mayoría” se diluye cuando el resultado del cálculo matemático no es exacto en términos sociales. La vieja máxima de igualdad entre todos los ciudadanos queda en entredicho cuando el peso de un voto depende de la ubicación de la urna.

Y es que no es del todo cierto que el mero hecho de votar implique un ejercicio democrático si no se dan garantías para ello, es decir, para que el resultado otorgue puestos de responsabilidad a quienes representen los intereses de la mayoría. A fuerza de simplificar, corremos el riesgo de que el ciudadano se dirija a su colegio electoral con el mismo espíritu con el que participa en una votación televisiva. Y hay ocasiones en las que la traducción de nuestros votos en escaños ofrece resultados tan sorprendentes como que quien ha quedado en penúltimo lugar entre los finalistas de Operación Triunfo, sea la misma persona a quienes los votantes televisivos le han dado el honor de acompañar a Amaya a Eurovisión. Me muero de curiosidad por esos primeros planos de nuestros concursantes entusiasmados, agitando la banderita, mientras se efectuan las votaciones.

El perímetro de la piel de toro.

Lo que en 2015 compartía titulares con amenazas contundentes como la del terrorismo islámico, hoy se ha convertido en estrella indiscutible del panorama político. En realidad, el tema catalán ha seguido una trayectoria de tenacidad, digna del trabajo de Miriam en la gala televisiva. La historia no comienza, ni mucho menos, con los comicios populares del 1 de octubre, aunque esa fecha debe mucho a la explosión de movilización popular que comenzó a resurgir con los movimientos del 15M, al menos desde una perspectiva cultural que podría resultar muy reveladora para entender fenómenos incomprensibles desde el mero dato objetivo. Intento explicarme. Me refiero a la capacidad de determinados discursos para generar expectativas ilusionantes para un público desencantado por el "malhacer" de la clase política. Sin esta variable es difícil comprender, desde un planteamiento ideológico, la alianza entre un partido de izquierdas como Esquerra Republicana, con uno claramente conservador como PdCAT. Al menos si uno los imagina ejecutando al unísono un programa político que contente a los votantes de uno y otro en temas como educación, sanidad, impuestos, y tantos otros. Pero falta la variable cultural y en el discurso nacionalista los argumentos emocionales no necesitan ser contrastados con datos objetivos. 

Aunque obviamente hay que armar de razones el objetivo y aquí, como en mayo de 1968, la imaginación llega al poder, dicho sea (no me malinterpreten) en el sentido de “imaginario dialéctico”.  Así, se esgrime una tradición con vocación centenaria asignando a Puigdemont nada menos que el puesto 130 en la lista de presidentes catalanes. La cuenta, siendo serios, no sale desde Macià, así que hay que remontarse a la Edad Media para encontrar una figura sin demasiado mando en plaza que (en contra de su intención) podría ser premonitoria, de no encauzarse la situación actual. 


Rueda de Prensa desde Bruselas
Y es que la función de la historia es explicar el pasado para ayudarnos a comprender el presente, pero pocas veces para justificarlo. Más aún si el ejercicio de memoria es deliberadamente selectivo. Apelar a la historia para argumentar las actuales reivindicaciones no es tan elocuente como parece si comparamos (por ejemplo) el peso de Cataluña y Castilla hace cinco siglos con el que actualmente tienen ambas comunidades. En este caso no sale la cuenta "oprimido-opresor", pero hay que reconocer que tiene su gracia entregarnos a evocaciones de este tipo si pensamos que ese retiro del líder independentista en Bélgica amenaza, como antaño Felipe el Hermoso, con volver loca (aunque no precisamente de amor) a la corona de España. Por no hablar de las "vibraciones históricas" emitidas por un enclave como Waterloo, no muy apropiado si uno recuerda que fue allí donde tuvo lugar la más sonora derrota de Napoleón. Recuerden los aficionados a los memes que para divagar disponen hasta de banda sonora, por cortesía de ABBA.

Y al hilo de grandes éxitos musicales de los setenta, entre los “imaginarios” esgrimidos no podía faltar la iconografía franquista. No solo se evoca la figura del preso político, encarnada por los políticos actualmente en prisión, sino también aquellas temibles cargas de "los grises", vomitadas ahora en tonos pardos por un cómico "Barco de Piolín". Ya hubiera querido la revista satírica El Jueves idear por su cuenta una imagen tan ocurrente. Otro tanto ocurre con la figura del exiliado, mucho más glamurosa que la del emigrante. Cosa distinta es que sea objetivamente comparable la situación de quienes huyeron tras la Guerra Civil (para salvar su vida, no lo olvidemos) con la situación actual. Menos aún hay parangón con la incertidumbre de aquellos emigrantes que marcharon al extranjero buscando ganarse la vida con su trabajo. Lo del sudor en la frente parece que no va con nuestra casta política. En este caso además no se atraen precisamente divisas. Más bien parece que nuestros políticos estén empeñados en espantarlas.


La Transición.

Valorada hasta ahora como ejemplar, los últimos acontecimientos hacen saltar por los aires la imagen de aquel mítico consenso. Tanto es así, que en los recuentos de efemérides a celebrar este año, recogidos por los distintos medios, suele obviarse (incluso en este mismo blog) que, casualidades del destino, precisamente en 2018 cumple cuarenta años la Constitución que devolvió la democracia a este país. Y sin embargo nunca, salvo en su nacimiento, ha estado tanto de actualidad como ahora, aunque solo sea por ese artículo 155 en el que no había reparado el común de los mortales y que probablemente quienes lo redactaron cruzaron los dedos porque nunca se tuviera que aplicar. Al menos esa pareció ser la intención con el equilibrio apenas enhebrado entre comunidades autónomas de primera y segunda división, vigente hasta hoy.


Y es que en cuatro décadas cambia un país y da tiempo a que crezcan varias generaciones de ciudadanos en un entorno que afortunadamente varía mucho de abuelos a nietos. Si a ello unimos una cultura que da más peso a los conocimientos prácticos que a la formación del pensamiento, no puede sorprender que un joven pueda conocer (siendo optimistas) el resultado de aquella suma que se realizó en 1978, pero ignore las condiciones en las que los distintos factores se alinearon antes del signo igual. Y es que en la política el orden de los sumandos tiene su importancia.

Por ello la percepción de lo que está ocurriendo es tan distinta dentro y fuera de Cataluña, pero más aún, si el que opina llegó a ver o no a Franco en la tele y no digamos si cojea del pie izquierdo o del derecho. Sin entrar a valorar cuál pueda ser el desenlace, comprenda el lector la confusión que produce la actualidad política a un individuo nacido en el siglo XX. Casi tanta como la indignación que sintieron los seguidores de Ana Guerra cuando algún jurado se atrevió a menospreciar su trayectoria, obviando grandes éxitos como su interpretación de "La Bikina".   

Así las cosas, los ciudadanos acudimos a los medios esperando encontrar la ocurrencia del día, ya sea en boca de Puigdemont o del televisivo ROI. Hoy por hoy es difícil prever el destino profesional de uno y otro, pero lo que sí han logrado ambos es convertirse en invitados estrella de cualquier programa que quiera subir audiencia.Y como hablamos de temas entre artísticos y emocionales debo confesar que me encuentro tan expectante por ver si en el futuro retorna ese famoso "seny" catalán, como por comprobar si un tema como "Tu canción" realmente consigue que este año no hagamos el ridículo en el Festival de Eurovisión.

Conste que no tengo intención de trivializar ninguna aspiración ideológica. Solo constato la evolución de la escena política hacia el mundo del espectáculo. Comprendo el afán de las estrellas de Operación Triunfo por atender a su público. Pero me gustaría que en el campo de la política nuestros representantes dedicaran menos actividad al Twitter y más a las instituciones. Sin duda me estoy haciendo mayor.

Miedo me da que además se sumen a la fiebre de los vídeos en directo. Aún intento recuperarme de la propuesta sobre el nombramiento de un presidente por email. Al fin y al cabo no es lo mismo votar quién debe ganar el certamen de Operación Triunfo, que elegir a las personas de cuya actividad (y sentido común) va a depender la solución de problemas tan poco glamurosos como el paro o las pensiones, la educación o la sanidad pública. Me temo además que las cuitas políticas se cuelen entre bambalinas, como el agua en una gotera, manchando lo que tocan. Si no me creéis pensad en la polémica formada con el arranque de algunos "triunfitos" cantando "Els Segadors" y Marta Sánchez poniéndole letra al himno nacional. Eso sí, reconozco que me parece más inofensivo el desembarco de los artistas en el mundo de la política, que el de los políticos en el mundo del espectáculo.
Con este talante, releyendo los avatares de “El principito” cuando abandonó el planeta del vanidoso, no puede parecer más acertada la conclusión del protagonista al afirmar que “las personas grandes son decididamente muy extrañas”. El problema ahora es que unos y otros nos intentan vender  en la escena política elefantes devorados por boas, cuando lo que nos están dibujando son insulsos sombreros.

Al menos los chicos de Operación Triunfo parece que se esfuerzan. Ya veremos si consiguen que este año logremos un puesto digno en el Festival de Eurovisión. Por el momento el concurso musical ha concluido esta edición, aunque en la gala final no pudiera cantar, como estaba previsto, el inefable David Bisbal.

Esperemos que el resto del espectáculo mediático al que estamos asistiendo también baje el telón. Lo mismo sirve de inspiración el recurso de OT, incluyendo una improvisada cuña romántica para sustituir la actuación frustrada del invitado estrella. De todas formas, por ritmo y letra, me gusta mucho más un tema como "Lo malo". Fue la opción más votada para cerrar la Gala y además tiene un punto reivindicativo. Al menos hay alguna ocasión en la que parece que realmente gana el mejor.

domingo, 4 de febrero de 2018

Efemérides 2018, ironías de la historia

Ya sea como recurso literario, en esos cuentos cuyo fin nos devuelve al inicio, o en la concepción de los estoicos de un mundo condenado eternamente a destruirse y renacer de sus cenizas, si hay un año en el que efemérides y actualidad nos plantean socarronas ironías es, sin duda, 2018. 

Nunca la historia estuvo tanto de actualidad, en pocas ocasiones las efemérides coincidirán tanto en conmemorar hechos heroicos y deleznables a la par. Y es que 2018 nos trae celebraciones para todo tipo de gustos, fobias y filias. Y como esas nubes a un tiempo fugaces e inmutables, que evocaba Azorín cuando afirmaba que “vivir es ver volver”, este año veremos pasar, parafraseando al novelista, “angustias, alegrías y esperanzas”.


Ocurrió hace medio siglo

La primera imagen que asalta nuestra memoria, cuando miramos atrás, probablemente sea la de aquel irreverente mayo francés, que extendió el grito de "imaginación al poder", inmortalizando no ya los sucesos de aquellos días, sino una revolución cultural que traspasó fronteras, enarboló la canción protesta como seña de identidad e inundó el paisaje urbano de melenas y minifaldas. Sin embargo, medio siglo más tarde de que adquirieran carta de naturaleza causas como la de la liberación femenina, aún hoy nos encontramos con casos escandalosos de discriminación o maltrato por razón de género e incluso habrá que esperar al mes de junio de 2018 para que en un país como Arabia Saudí las mujeres dispongan de algo tan inocente como permiso para conducir.  No parece que el tiempo transcurra a la misma velocidad en todos los lugares del planeta, ni que los cambios calen tan hondo como uno cree.

Y hablando de pacifismo y avance en las libertades políticas, pensar en 1968 también nos devuelve el recuerdo de otros acontecimientos como los tanques rusos en la Primavera de Praga, abortando la apuesta de Checoslovaquia por abrir una vía no totalitaria al socialismo. Aún había que esperar casi veinte años para que soplaran nuevos aires en el Kremlin.


Cien años desde…

Anastasia Romanov
Para quien prefiera conmemorar centenarios, volverá el recuerdo de la ejecución de los Romanov y sin duda la prensa recogerá aquel sinfín de románticas elucubraciones sobre el destino de Anastasia, la hija menor de los zares. Pero, como si el destino quisiera devolvernos la confianza en una humanidad donde caben todos los pelajes, no podemos olvidar que solo un día más tarde de aquello nació, casi en las antípodas, nada menos que Nelson Mandela, adalid de la lucha contra el apartheid y primer presidente negro de Sudáfrica, elegido en unos comicios que inauguraban en su país el sufragio universal hace apenas 24 años. 

Y hablando de coincidencias macabras ocurridas hace un siglo, tendremos que recordar cómo se aguó la alegría del final de la Primera Guerra Mundial con los estragos de la peor pandemia conocida en el mundo contemporáneo, una gripe que acabó con la vida de varios millones de personas en todo el planeta, causando más bajas que el propio conflicto en cuatro años. Ironías de la historia, la paz se firmó a las cinco de la mañana y se acordó el alto al fuego a las once horas, con la intención de que ninguno de los bandos dejara de disparar antes que el enemigo. Quedó a salvo el honor, pero no evitó que durante seis horas continuaron las hostilidades causando cerca de 11.000 bajas… aunque la guerra ya había terminado. Cosas de la política. Por cierto, recuerden los aficionados a la numerología que aquella paz se firmó un día once, del mes once, a las once de la mañana. Ya es casualidad.

Firma del Armisticio de Compiègne

Pero para mala suerte, la llegada de la segunda oleada de una gripe, cuyo primer caso parece que se detectó en Kansas el 11 de marzo de 1918 (de nuevo el número once jugando malas pasadas). Sin embargo, aquella pandemia que causó estragos desde Estados Unidos a China, devastando Europa, se conoce como “gripe española” aunque hay constancia de que el foco original en ningún caso estuvo en este país. He aquí una nueva ironía de la historia. En España no se encontró el origen de la infección, pero sí fue el único país europeo que no ocultó en la prensa la noticia, algo que sí hicieron los muy liberales países de su entorno, censurando la información para no alarmar a ciudadanos vapuleados por los estragos de la Guerra. En esta ocasión, la transparencia informativa parece que nos jugó una mala pasada que el resto de países se apresuró a magnificar, colgándonos el sambenito de tan dudoso honor. Por cierto que aún pasea por Luarca, ya centenario, el último superviviente en nuestro país de aquella gripe, que no hizo distingos de edad ni condición, infectando hasta al propio rey, Alfonso XIII. 

Gripe "española". Hospital en Kansas.

Efemérides en clave “rojigualda” (de más o menos bandas)

Expertos en no esquivar leyendas negras y siempre inquietos por no herir susceptibilidades, es probable que los recopilatorios de efemérides en los medios españoles pasen de puntillas por una mucho más lejana en el tiempo. Hace la friolera de 1.300 años comienza la Reconquista, con el reinado de Don Pelayo, primer rey astur, dando el disparo de salida para el fenómeno más importante de nuestra historia medieval, que se inicia precisamente en el año 718.

Un problema que no parece tener la página oficial del gobierno catalán en su recopilatorio de efemérides locales, celebrando a bombo y platillo los 150 años del nacimiento de Pompeu Fabra y el centenario de la publicación de su gramática catalana. En realidad este año se cumplen cien de la primera edición de la obra en catalán, ya que la publicación realmente vio la luz en 1912… pero en castellano.

Pompeu Fabra i Poch
Hay que reconocer que esto de las efemérides tiene su sesgo, por lo que personajes celebrados por unos son denostados por otros y este es el caso de Pompeu Fabra que, en contra de lo que podamos creer, tuvo más que palabras con alguno de sus paisanos y colegas como fue el caso de Ramón Miquel y Planas que llegó a acusarle de “gran mongol filológico”. La bronca no fue pequeña y este autor, que fue director de la Sociedad Catalana de Bibliófilos, precisamente en 1918 llegó a afirmar que  Cataluña nunca antes había sido víctima «de una tiranía tan odiosa como la que hoy ejercen nuestros gramáticos puestos al servicio de Fabra». De nuevo, como diría Azorín, “vivir es ver pasar” y “ver volver”.

Tirante  el Blanco 
Portada edición 1511
La página citada se apunta el tanto, dentro de las conmemoraciones oficiales, de la muerte hace 550 años de Joan Martorell, autor de la novela de caballerías Tirant lo Blanch, obra cumbre del denominado siglo de oro de la literatura valenciana, escrita 400 años antes de la publicación de la primera gramática catalana. Ahí queda el dato, no viene al caso de estas efemérides entrar en las disquisiciones sobre el parentesco filológico entre el valenciano y el catalán. Y para dudas, incluso la de la fecha de fallecimiento que otras fuentes fijan en 1465 y no 1468.

Al margen de ello, es obvio que el rescate de efemérides en cualquier medio (incluyendo este blog) es siempre subjetivo. A propósito, otro evento citado por el Gobierno Catalán son los setecientos años de la creación del Archivo General de la Corona de Aragón, con referencia explícita al Archivo Real de Barcelona, del que se resalta que custodia los documentos propios de los condes de Barcelona, aunque no sea precisamente esta la colección más valiosa, desde un punto de vista histórico, de la institución.  

Las alusiones al patrimonio de Aragón y Valencia en la política conmemorativa catalana hacen pensar no en falta de rigor, sino en un alcance cultural amplio, incluyendo fechas relevantes en su perímetro. De ser así, lo que echo en falta es alguna referencia del salto a las Indias, por su impacto en una política comercial que cambió el foco del Mediterráneo al Nuevo Mundo. Puestos a rescatar efemérides, habría completado el círculo recordar la incorporación formal de América a la Corona de Castilla, acordada en 1518 durante unas turbulentas cortes reunidas en Valladolid. Lo sugiero más que nada porque el efecto colateral fue una ampliación sin precedentes de expectativas. Pensemos, sin ir más lejos, en la proyección incluso hoy en día para industrias tan florecientes como la editorial.


75 años desde la Batalla de Stalingrado

Sophie Scholl fue ejecutada en 1943
Rebobinando en el tiempo, nos pilla un poco más cerca, los 75 años transcurridos desde la Batalla de Stalingrado, que cambió el curso de la II Guerra Mundial, aunque tengamos la idea, apuntalada por la historiografía de Hollywood, de que el mérito se lo llevó el desembarco en Normandía. 1943 tuvo mucho peor saldo para Auschwitz, con la llegada del psicópata Josef Mengele, enfundado en su bata de médico. Y en otro orden de cosas, esta vez gracias al cine, es posible que las efemérides no pasen de puntillas por el asesinato de Sophie Scholl, una de las integrantes del  movimiento de resistencia al Führer “La Rosa Blanca”, fundado por su hermano, cuyos avatares han sido inmortalizados en la gran pantalla.


Celebridades 

Martin Luther King, asesinado en 1968
Cambiando de tercio, este año también da ocasión para recordar sonoros magnicidios, y aplico el término a grandes hombres por su contribución a la humanidad. Hace setenta años fue asesinado Gandhi y hace cincuenta Martin Luther King, ambos sacrificados en defensa de unos ideales inasumibles por una intransigencia que desde siempre campa por sus respetos en todas las latitudes. 

Como contrapunto de tan aciagos sucesos cumple 75 años una obra inmortal, “El Principito”. Este alegato de la verdad vista por la inocencia de la infancia, publicada en 1943 se ha convertido por mérito propio en incuestionable obra de cabecera para generaciones en todo el mundo y una de las más importantes de la ya de por si fecunda literatura francesa. 

Regresando a España, las efemérides culturales están cuajadas de nombres. Hace cien años nacieron, entre otros,  Enrique Tierno Galván y Fernando Díaz-Plaja. Se cumple medio siglo de la muerte de León Felipe y Ramón Menéndez Pidal.

Retrato de Margarita Nelken
Julio Romero de Torres (1929).
Y entre las celebridades a recordar se encuentra una de las más polémicas. Nada menos que Margarita Nelken, adalid del feminismo en los años treinta aunque no apoyara el voto femenino en las trifulcas de las cortes republicanas, amiga de personajes como Perez Galdós o Ramón y Cajal, primera traductora de las obras de Kafka, y prestigiosa crítica de arte durante su exilio mejicano. Pasó a la historia por ser una de las tres primeras diputadas en las cortes españolas, pero también por su relación con la violencia que padeció el Madrid republicano, siendo vinculada por algunos con la matanza de Paracuellos. Juzgue cada cual luces y sombras del personaje, odiada y admirada a partes iguales. 

Por cierto, otro centenario literario a recordar es el estreno en Madrid de La Venganza de Don Mendo, una de las cuatro obras más representadas de todos los tiempos en España junto con Don Juan Tenorio, Fuenteovejuna y La vida es sueño. La obra es un elocuente exponente de guiños entre el pasado y el presente en clave de humor, haciendo del anacronismo virtud.

Y en este viaje por el túnel del tiempo no podemos olvidar que en 1968 España ganó el Festival de Eurovisión, de la mano de Massiel con aquel célebre "La,la,la" que Joan Manuel Serrat, candidato inicial propuesto por TVE, tuvo el valor (en plena dictadura franquista) de negarse a cantar en castellano.

Cincuenta años después, de alguna forma lo ocurrido entonces vuelve a estar de actualidad... y no lo digo solo porque sea inminente la celebración del certamen en Lisboa, bajo el lema "Todos a bordo", evocando la diversidad, el respeto y la tolerancia.


Y en 2018…

Como vemos, no faltan acontecimientos y personajes para el recuerdo en este año recién estrenado. En algunos casos mucho me temo que los medios alternarán sus referencias al pasado con noticias de actualidad que nos harán recordar aquello que decía Carlos Marx de que “la historia se repite, primero como una tragedia, y luego como una farsa”.  Por eso, personalmente, me acojo a un talante más optimista (y práctico), evocando a Churchill cuando decía que “si abrimos una disputa entre pasado y presente, encontraremos que hemos perdido el futuro”.

Winston Churchill. Sus textos pasan
 a dominio público en 2018. 
A propósito, precisamente este es uno de los autores cuyas obras pasan a dominio público en 2018, lo que nos dará la oportunidad de disfrutar con libre acceso de muchas de las obras maestras de la literatura universal, como ocurrió desde el año pasado con el legado nada menos que de García Loca y Unamuno.

No hay nada como disponer de facilidades para consultar en la fuente original lo que otros nos cuentan ¿no os parece?.  Porque la verdad tiene muchas perspectivas y la historia demasiadas orillas para reconstruir un retrato fidedigno del pasado. Por eso, como despedida, recupero de nuevo a Churchill, entre cuyos méritos se encuentra el de ser una de las mayores fuentes de inspiración para el rescate de frases celebres (junto a Groucho Marx):

"Un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema".

Genial. ¿No os parece?.

____________________

Imagen de cabecera: BiljaST / Pixabay



domingo, 14 de enero de 2018

8 motivos para abordar una investigación familiar

Tras las campanadas es tiempo de buenos propósitos y plantearnos nuevos proyectos. Tal vez entre ellos, alguna vez has acariciado la idea de investigar sobre tus orígenes o bien seguir la pista a algún personaje (famoso o no) de tu interés. Si este es el caso, no demores el ponerte manos a la obra, pero antes piensa bien cuál es tu objetivo para no dar pasos en falso que te hagan naufragar en el intento apenas comiences.

Hay muchas razones (probablemente tantas como personas) para embarcarse en un proyecto de este tipo. 


Las más frecuentes giran en torno a alguno de estos objetivos:

  1. Investigar el origen de un apellido
  2. Conocer la historia de una familia
  3. Indagar en las raíces
  4. Desarrollar terapias relacionadas con medicina familiar
  5. Solucionar problemas psicológicos
  6. Ahondar en la biografía de algún personaje
  7. Materializar la historia reciente, especialmente en su vertiente local
  8. Acercarnos a la mentalidad y las prácticas culturales de nuestros mayores

Las tres primeras razones guardan mucha relación, pero las distingue un matiz que requiere utilizar fuentes y técnicas distintas para conseguir tus propósitos. En el futuro trataremos estos temas con más profundidad, pero ahora te adelanto solo algunas diferencias:

  • Investigación del apellido. Si este es tu interés, obviamente tendrás que centrarte en una de las ramas del  árbol genealógico y seguir la línea paterna o de primogenitura (según el caso). Además, es imprescindible tener conocimientos de genealogía, una disciplina auxiliar de la historia tan apasionante como compleja. La investigación requiere ser cauto, especialmente cuando tus pesquisas te lleven más allá de 1871, fecha en la que se crea en España el Registro Civil. Te recomiendo consultar la página de la BNE dedicada a Genealogía y Heráldica, así como el Blog de Genealogía Hispana. Si decides recurrir a los servicios de un profesional, se muy cauto en la elección, asegurándote de que se trata de un verdadero experto en la materia. Como curiosidad te recomiendo leer esta entrevista con Fernando Hidalgo, historiador y genealogista. 

  • Historia familiar. No necesariamente se vincula a un apellido concreto, buscando el rastro de varias ramas o tal vez solo de alguna de ellas, pero de forma exhaustiva. A diferencia de la anterior, se trata normalmente de una investigación familiar horizontal, es decir, incluye normalmente tíos y hermanos de abuelos, además de sus cónyuges. En este tipo de proyectos es muy fácil perderse, por lo que la recomendación es primero acotar el alcance para centrar las pesquisas iniciales en los familiares relevantes para tu objetivo. Suele remontarse tres o seis generaciones a lo sumo, es decir, hasta abuelos o tatarabuelos, dependiendo del número de ramas que incluya (los cuatro abuelos, o solo la rama materna/paterna). En estos proyectos, es importante comenzar por revisar la documentación familiar de la que se disponga y preguntar a los allegados. Será necesario recoger (y compartir) los avances en un árbol, para el que puede utilizarse cualquiera de las herramientas disponibles en Internet. Si la empresa te parece compleja, te puede orientar el artículo Mi árbol genealógico: ¿por dónde empiezo?

  • Indagar sobre las raíces. Si tu familia procede de distintos lugares, el proyecto tiene algún matiz distinto al de una mera historia familiar. Requiere recopilar toda la información disponible, incluyendo al menos los hermanos de los abuelos, junto a sus parejas, para completar la línea ascendente. Esto facilitará localizar descendientes que aún residan en la localidad de origen con quienes, si comparten tu interés, podrás colaborar, completando la documentación de partida. Esta incluye  fotografías, correspondencia de nuestros mayores o escrituras que aportarán valiosas pistas. Si perdiste la pista de tu familia allí, un primer paso puede ser averiguar si existe alguna asociación cultural dedicada a la historia local. Si es así, seguramente podrán facilitarte contactos de familiares u otros datos de interés. 

En todos estos casos, es muy interesante localizar los testamentos, conservados directamente por la notaría o en el Archivo de Protocolos correspondiente, porque permiten identificar con fiabilidad a los descendientes del finado y su edad, además de los padrones, no tan fidedignos con las fechas, pero muy útiles para conocer detalles como la residencia o el oficio de nuestros ancestros. La visita al archivo municipal o parroquial es, en todo caso, imprescindible.

Por otra parte, hay ocasiones en las que la investigación familiar se encuentra dentro de una terapia de atención médica o psicológica. En estos casos, no es un árbol genealógico la herramienta más útil, sino lo que se conoce como genograma. Se realizan atendiendo a una simbología específica que busca representar el detalle de las relaciones entre los miembros de una familia en un momento determinado. La perspectiva siempre es horizontal (hermanos, cuñados…), centrada por lo general en tres generaciones, girando alrededor del sujeto identificado como paciente. Es muy relevante la información de detalle sobre cada individuo, de distinto tipo según la finalidad de la terapia.



  • Se aplica también en terapias familiares, de calado social o psicológico, buscando desequilibrios emocionales o de comportamiento, basados en conflictos originados en el entorno familiar, próximo o remoto. Se utiliza en un abanico amplio de situaciones que van desde tratamientos convencionales hasta terapias alternativas, con derivadas como la teoría del transgeneracional. Hay multitud de información sobre estos temas, tanto a la hora de elaborar el genograma, como sobre la importancia de la familia en este tipo de trastornos. 


Y, finalmente, se encuentra la posibilidad de que seas un estudioso de la historia, en cuyo caso encontrarás en la investigación familiar una herramienta muy útil de aproximación al pasado, más o menos remoto, de la mano de personajes célebres o anónimos, que va a aportar matices no siempre recogidos por la literatura convencional. Por otra parte, epistolarios, recordatorios de comunión o anotaciones en los márgenes de los libros en bibliotecas privadas, son  testigos valiosos de la mentalidad de sus dueños y de sus patrones culturales. Si este es el objetivo, además de seleccionar la línea genealógica a investigar, habría que comenzar por identificar las fuentes a las necesitaremos recurrir. Como mero resumen puede resultar útil revisar el listado que se recoge en la entrada Reconstruir la historia familiar: archivos y fuentes de información, con alguna puntualización:

  • Biografías. Lógicamente el foco lo constituye el biografiado, por lo tanto es relevante la línea descendente y ascendente directa (es decir padres, abuelos), pero también una investigación familiar horizontal que recoja hermanos y tíos, ya que habitualmente forman parte del entorno de relaciones cotidianas del personaje. Según su profesión puede ser relativamente sencillo localizar información si se trataba, por ejemplo, de un militar, un maestro o un periodista.

  • Historia local. Conviene partir de una noción previa sobre las características de la época porque facilitarán localizar las fuentes más relevantes e interpretar correctamente la documentación que recopilemos.

  • Historia de las mentalidades. Especialmente relevante es la documentación de carácter personal, aunque es necesario recabar una muestra lo más amplia posible de individuos, a diferencia de lo que ocurre en las biografías donde el foco se encuentra en recopilar la mayor cantidad posible de fuentes (directas o indirectas) sobre una persona concreta.


En cualquiera de los proyectos citados la prensa de la época proporcionará noticias sobre las personas investigadas o su contexto. En este sentido la prensa local es sumamente útil por el detalle que ofrecía en cuanto a transeúntes, eventos y llegada de maestros, militares o sacerdotes a la población. En este sentido, las páginas de sociedad son una fuente muy valiosa para la historia cultural, aunque requieren recopilar un número tan amplio como sea posible de cabeceras. Por ello la consulta de la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica es inexcusable, al menos como un primer paso que podrá completarse con la visita a la Biblioteca o la Hemeroteca Municipal correspondiente, a fin de ampliar la búsqueda con los ejemplares aún no digitalizados. 


UN CASO PRÁCTICO DE INVESTIGACIÓN FAMILIAR

Con independencia de la motivación de nuestras pesquisas, es necesario partir de la recopilación de los datos de que disponemos, analizarla cuidadosamente según nuestro objetivo y ser sistemático (y sobre todo paciente), a la hora de decidir los pasos que vamos a dar. Por si te resulta inspirador, a continuación puedes acceder al vídeo resumen de una experiencia de estas características en la que se incorporan varios de los fines que se han indicado. Se trata de la presentación realizada por el Grupo Cultural “Amador de los Ríos” de dos publicaciones que culminan el primer hito de una investigación en la que se embarcaron los descendientes de once hermanos, a quienes la Guerra Civil y los avatares de la posguerra dispersaron por distintas localidades de España.

Grupo Cultural "Amador de los Ríos". Baena (Córdoba).

A través de esta asociación retomaron el contacto, perdido por dos generaciones, completando su árbol genealógico en dos versiones. La primera, que ya se había iniciado antes del reencuentro,  giró sobre el apellido nexo entre ellos ("de los Ríos"), incluyéndose solo a aquellos que aún lo conservaban. El segundo, accesible por Internet, refleja las líneas ascendentes y descendentes, y en él aparecen todos los familiares, aunque ya no conservaran el apellido. En el transcurso de sus pesquisas se hizo hincapié en localizar información sobre Antonio de los Ríos Urbano, ya que fue el primer y último alcalde republicano de la localidad, desapareciendo de escena tras el alzamiento militar en aquella localidad, en el que participaron varios de sus familiares.

Ochenta años después, descendientes de unos y otros han compartido recuerdos familiares,  fotografías y documentación, recopilando noticias de prensa y documentos de archivo, plasmando en dos publicaciones la información obtenida:





En curso aún se encuentra la investigación sobre la trayectoria del apellido en la localidad y las indagaciones sobre otro miembro de la familia, Antonio Pedrajas de los Ríos, artista y militante del Partido Socialista, exiliado en Francia y cautivo en un campo de concentración. 

Se trata de un caso práctico de historia familiar, útil no solo en su vertiente genealógica, sino para la propia historia de la localidad. El detalle de la aventura y la movilización de apoyos dentro y fuera de la familia que ha suscitado, se esboza en el vídeo, pero lo trataremos en breve dentro de este blog. 


Si te interesan estos temas, 
¿he logrado convencerte de que este es el año para iniciar esa investigación
 que tantas veces te has planteado realizar?. 


 

lunes, 24 de abril de 2017

La crisis del libro en el siglo XXI: ¿realidad o mito?

Año tras año, la celebración del Día Mundial del Libro da pie a una reflexión sobre el papel de este mágico artefacto dentro de la economía digital y su papel en esa sociedad del conocimiento de la que tanto se habla. El duelo entre cultura audiovisual y textual fuerza a reivindicar el papel del libro como producto de información cualificada frente a la mera agregación de datos servida al ciudadano vía Internet. Pero la trayectoria del libro, a medio camino entre objeto de entrenamiento y soporte de información, confluye en este momento con la de la próspera industria de contenidos, con tasas de consumo creciente en los hogares. 

Si a ello le unimos, según las encuestas, tasas de lectura mejorables, cierre de librerías y la hiperconectividad de los jóvenes españoles, podemos llegar a pensar que el futuro del libro, al menos del libro tradicional, no es muy halagüeño. Sin embargo los últimos datos publicados desmienten algunos de los tópicos más usuales en relación a la supuestamente escasa presencia del libro en nuestra vida cotidiana. 

Pongamos algunos ejemplos:

  • El español no lee. En realidad leemos más que nunca, de hecho los dispositivos digitales y las redes sociales favorecen que leamos constantemente. Y también leemos libros, de hecho lo hace el 92% de la población española, aunque no sean lectores frecuentes. Incluso en este caso el porcentaje ha aumentado  nada menos que 11,2 puntos en los últimos quince años y además con un nivel de actividad mayor que en el pasado, a juzgar por el número de títulos. Eso sí, el impacto del lenguaje tuitero se hecho sentir en el mundo editorial con la popularización del texto breve, ya sea en formato de poema o microrrelato (menos de 10.000 palabras) y el auge de los concursos literarios especializados en esta modalidad.

  • El libro en papel está abocado a desaparecer. Crecen las ventas y la lectura de ebooks, pero su facturación en las cuentas de los editores aún es residual y se reduce en casi un punto su presencia dentro de la oferta bibliográfica global. Por el contrario, la producción de libros en papel ha aumentado casi un 4% en los últimos años, y el público lector declara mayoritariamente su preferencia por este formato. Al tiempo, merman los adeptos a la edición digital, hoy por hoy solo un 30%, por lo que parece que la lectura de libros es el único hábito que se resiste a la progresiva digitalización en el día a día de los ciudadanos, salvo en la lectura de prensa. En el mundo del libro la evolución ha variado según el subgénero. El cómic ha experimentado un auge inusitado al albur de su lenguaje híbrido con la combinación de texto e imagen, tan atractivo para su difusión vía Internet. Otros, como la antigua literatura de quiosco (novela romántica y de ciencia ficción, principalmente) han sido los primeros en poblar el catálogo digital de las editoriales. Sin embargo la oferta de ebooks aún es escasa no llegando, en la mayoría de los casos, ni siquiera a la mitad del fondo bibliográfico de los sellos más populares. Avanza, es cierto, pero lo hace a un ritmo más lento del esperado y por el momento no destrona el reinado del libro impreso.



Por otra parte, el paulatino incremento de la lectura digital no es un fenómeno exclusivamente juvenil, sino que se produce en todos los rangos de edad. Las bondades del eReader son elogiadas cada vez más por usuarios mayores de 55 o 65 años, una vez dinamitada esa brecha digital de la que tanto se ha hablado, con la incorporación de este colectivo al ámbito de la comunicación digital y las redes sociales.

Ahora bien, al margen de los cambios el libro como producto, la transformación de los hábitos de lectura y la simbiosis entre redes sociales y los tradicionales círculos de lectores, esto no implica que el sector editorial se encuentre exento de amenazas, ni mucho menos que se mantenga al margen de nuevos modelos de negocio auspiciados por la economía digital:

  • La convivencia entre canales de venta virtuales y presenciales se ha hecho sentir antes y con mayor impacto, principalmente en los distribuidores minoristas, afectando en primer término a la librería tradicional, pero también a otros establecimientos como los quioscos , cuyas ventas se han reducido en más de un 50 % en los últimos cinco años. Sin embargo han surgido propuestas verdaderamente innovadoras que apuntan a nuevo concepto de librería como punto de encuentro y principal prescriptor del usuario, incluso como punto de recogida de pedidos online, algo especialmente valorado por lectores reacios a la compra digital.

  • Cambios en la cadena de valor tradicional del libro. El desembarco de nuevos actores (Amazon, Google, TELCOs…) y la necesidad de reducir costes, abaratando el precio de las obras obliga a editores, distribuidores y agentes literarios a reformular su papel para sobrevivir ante movimientos caníbales que buscar eliminar intermediarios. Entre unos y otros se desdibujan las fronteras de manera que las editoriales habilitan sus propios canales de distribución, los distribuidores firman potentes alianzas, los agentes literarios toman la iniciativa, rescatando viejos éxitos editoriales (recordemos a la siempre pionera Carmen Barcells) e incluso negocios inicialmente basados en el mundo de la impresión progresan hacia fórmulas como la de los servicios de autopublicación.


http://www.unesco.org/new/es/unesco/events/prizes-and-celebrations/celebrations/international-days/world-book-and-copyright-day-2017/
UNESCO. Propuesta de actuación 2017

Pero en la propia amenaza reside, tal vez, la oportunidad. La experiencia de una de las industrias editoriales más antiguas (e importantes) del mundo tiene mucho que aportar a ese joven sector de contenidos que ha irrumpido con fuerza en el panorama cultural. De hecho, aún hoy, el sector editorial lleva la voz cantante dentro del PIB cultural, a poca distancia (pero con ventaja) del mundo audiovisual y multimedia. Ahora bien, superada la resaca de la crisis es preciso afrontar el reto de integrar el libro digital dentro de un modelo económico sostenible.



Pero no se trata solo de otorgar mayoría de edad al libro digital y normalizar su producción y venta dentro del negocio editorial. Lo que verdaderamente urge es ajustar oferta y demanda, superando el recurso a reducir tiradas de ejemplares y acortar la vida comercial de la obra en el mercado, para evitar que, como ahora, muchos textos dejen de estar disponibles al poco de salir a la venta. La dualidad de edición digital y en papel o fórmulas de impresión bajo demanda podrían solventar este problema. Servicios de suscripción o consumo en streaming de libros contribuirán en el futuro a acortar distancias entre autor y lector. En un escenario así, el soporte sería tan anecdótico como debe ser el canal de venta en el acceso a cualquier producto o servicio.


Lo que verdaderamente importa es garantizar la disponibilidad de la obra y hacerlo para todos, sea cual fuere el soporte (impreso o digital) y el canal de distribución (online o tienda física). Abaratar precios dentro de un catálogo dual (ebook vs. papel)  y cuidar la edición orientada a colectivos específicos, como puedan ser usuarios con dificultades de lectura o cualquier discapacidad, es remar a favor de ese papel integrador que la Unesco reivindica este año en su tradicional discurso con motivo del Día Mundial del Libro. Porque todos tenemos derecho a disfrutar de lo que alguien, en algún lugar del planeta, en algún momento de la historia, escribió para nosotros. ¿No crees?.

--------------------------------------

Más información: