domingo, 14 de enero de 2018

8 motivos para abordar una investigación familiar (con ejemplo práctico)

Tras las campanadas es tiempo de buenos propósitos y plantearnos nuevos proyectos. Tal vez entre ellos, alguna vez has acariciado la idea de investigar sobre tus orígenes o bien seguir la pista a algún personaje (famoso o no) de tu interés. Si este es el caso, no demores el ponerte manos a la obra, pero antes piensa bien cuál es tu objetivo para no dar pasos en falso que te hagan naufragar en el intento apenas comiences.

Hay muchas razones (probablemente tantas como personas) para embarcarse en un proyecto de este tipo. 


Las más frecuentes giran en torno a alguno de estos objetivos:

  1. Investigar el origen de un apellido
  2. Conocer la historia de una familia
  3. Indagar en las raíces
  4. Desarrollar terapias relacionadas con medicina familiar
  5. Solucionar problemas psicológicos
  6. Ahondar en la biografía de algún personaje
  7. Materializar la historia reciente, especialmente en su vertiente local
  8. Acercarnos a la mentalidad y las prácticas culturales de nuestros mayores

Las tres primeras razones guardan mucha relación, pero las distingue un matiz que requiere utilizar fuentes y técnicas distintas para conseguir tus propósitos. En el futuro trataremos estos temas con más profundidad, pero ahora te adelanto solo algunas diferencias:

  • Investigación del apellido. Si este es tu interés, obviamente tendrás que centrarte en una de las ramas del  árbol genealógico y seguir la línea paterna o de primogenitura (según el caso). Además, es imprescindible tener conocimientos de genealogía, una disciplina auxiliar de la historia tan apasionante como compleja. La investigación requiere ser cauto, especialmente cuando tus pesquisas te lleven más allá de 1871, fecha en la que se crea en España el Registro Civil. Te recomiendo consultar la página de la BNE dedicada a Genealogía y Heráldica, así como el Blog de Genealogía Hispana. Si decides recurrir a los servicios de un profesional, se muy cauto en la elección, asegurándote de que se trata de un verdadero experto en la materia. Como curiosidad te recomiendo leer esta entrevista con Fernando Hidalgo, historiador y genealogista. 

  • Historia familiar. No necesariamente se vincula a un apellido concreto, buscando el rastro de varias ramas o tal vez solo de alguna de ellas, pero de forma exhaustiva. A diferencia de la anterior, se trata normalmente de una investigación familiar horizontal, es decir, incluye normalmente tíos y hermanos de abuelos, además de sus cónyuges. En este tipo de proyectos es muy fácil perderse, por lo que la recomendación es primero acotar el alcance para centrar las pesquisas iniciales en los familiares relevantes para tu objetivo. Suele remontarse tres o seis generaciones a lo sumo, es decir, hasta abuelos o tatarabuelos, dependiendo del número de ramas que incluya (los cuatro abuelos, o solo la rama materna/paterna). En estos proyectos, es importante comenzar por revisar la documentación familiar de la que se disponga y preguntar a los allegados. Será necesario recoger (y compartir) los avances en un árbol, para el que puede utilizarse cualquiera de las herramientas disponibles en Internet. Si la empresa te parece compleja, te puede orientar el artículo Mi árbol genealógico: ¿por dónde empiezo?

  • Indagar sobre las raíces. Si tu familia procede de distintos lugares, el proyecto tiene algún matiz distinto al de una mera historia familiar. Requiere recopilar toda la información disponible, incluyendo al menos los hermanos de los abuelos, junto a sus parejas, para completar la línea ascendente. Esto facilitará localizar descendientes que aún residan en la localidad de origen con quienes, si comparten tu interés, podrás colaborar, completando la documentación de partida. Esta incluye  fotografías, correspondencia de nuestros mayores o escrituras que aportarán valiosas pistas. Si perdiste la pista de tu familia allí, un primer paso puede ser averiguar si existe alguna asociación cultural dedicada a la historia local. Si es así, seguramente podrán facilitarte contactos de familiares u otros datos de interés. 

En todos estos casos, es muy interesante localizar los testamentos, conservados directamente por la notaría o en el Archivo de Protocolos correspondiente, porque permiten identificar con fiabilidad a los descendientes del finado y su edad, además de los padrones, no tan fidedignos con las fechas, pero muy útiles para conocer detalles como la residencia o el oficio de nuestros ancestros. La visita al archivo municipal o parroquial es, en todo caso, imprescindible.

Por otra parte, hay ocasiones en las que la investigación familiar se encuentra dentro de una terapia de atención médica o psicológica. En estos casos, no es un árbol genealógico la herramienta más útil, sino lo que se conoce como genograma. Se realizan atendiendo a una simbología específica que busca representar el detalle de las relaciones entre los miembros de una familia en un momento determinado. La perspectiva siempre es horizontal (hermanos, cuñados…), centrada por lo general en tres generaciones, girando alrededor del sujeto identificado como paciente. Es muy relevante la información de detalle sobre cada individuo, de distinto tipo según la finalidad de la terapia.



  • Se aplica también en terapias familiares, de calado social o psicológico, buscando desequilibrios emocionales o de comportamiento, basados en conflictos originados en el entorno familiar, próximo o remoto. Se utiliza en un abanico amplio de situaciones que van desde tratamientos convencionales hasta terapias alternativas, con derivadas como la teoría del transgeneracional. Hay multitud de información sobre estos temas, tanto a la hora de elaborar el genograma, como sobre la importancia de la familia en este tipo de trastornos. 


Y, finalmente, se encuentra la posibilidad de que seas un estudioso de la historia, en cuyo caso encontrarás en la investigación familiar una herramienta muy útil de aproximación al pasado, más o menos remoto, de la mano de personajes célebres o anónimos, que va a aportar matices no siempre recogidos por la literatura convencional. Por otra parte, epistolarios, recordatorios de comunión o anotaciones en los márgenes de los libros en bibliotecas privadas, son  testigos valiosos de la mentalidad de sus dueños y de sus patrones culturales. Si este es el objetivo, además de seleccionar la línea genealógica a investigar, habría que comenzar por identificar las fuentes a las necesitaremos recurrir. Como mero resumen puede resultar útil revisar el listado que se recoge en la entrada Reconstruir la historia familiar: archivos y fuentes de información, con alguna puntualización:

  • Biografías. Lógicamente el foco lo constituye el biografiado, por lo tanto es relevante la línea descendente y ascendente directa (es decir padres, abuelos), pero también una investigación familiar horizontal que recoja hermanos y tíos, ya que habitualmente forman parte del entorno de relaciones cotidianas del personaje. Según su profesión puede ser relativamente sencillo localizar información si se trataba, por ejemplo, de un militar, un maestro o un periodista.

  • Historia local. Conviene partir de una noción previa sobre las características de la época porque facilitarán localizar las fuentes más relevantes e interpretar correctamente la documentación que recopilemos.

  • Historia de las mentalidades. Especialmente relevante es la documentación de carácter personal, aunque es necesario recabar una muestra lo más amplia posible de individuos, a diferencia de lo que ocurre en las biografías donde el foco se encuentra en recopilar la mayor cantidad posible de fuentes (directas o indirectas) sobre una persona concreta.


En cualquiera de los proyectos citados la prensa de la época proporcionará noticias sobre las personas investigadas o su contexto. En este sentido la prensa local es sumamente útil por el detalle que ofrecía en cuanto a transeúntes, eventos y llegada de maestros, militares o sacerdotes a la población. En este sentido, las páginas de sociedad son una fuente muy valiosa para la historia cultural, aunque requieren recopilar un número tan amplio como sea posible de cabeceras. Por ello la consulta de la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica es inexcusable, al menos como un primer paso que podrá completarse con la visita a la Biblioteca o la Hemeroteca Municipal correspondiente, a fin de ampliar la búsqueda con los ejemplares aún no digitalizados. 


UN CASO PRÁCTICO DE INVESTIGACIÓN FAMILIAR

Con independencia de la motivación de nuestras pesquisas, es necesario partir de la recopilación de los datos de que disponemos, analizarla cuidadosamente según nuestro objetivo y ser sistemático (y sobre todo paciente), a la hora de decidir los pasos que vamos a dar. Por si te resulta inspirador, a continuación puedes acceder al vídeo resumen de una experiencia de estas características en la que se incorporan varios de los fines que se han indicado. Se trata de la presentación realizada por el Grupo Cultural “Amador de los Ríos” de dos publicaciones que culminan el primer hito de una investigación en la que se embarcaron los descendientes de once hermanos, a quienes la Guerra Civil y los avatares de la posguerra dispersaron por distintas localidades de España.

Grupo Cultural "Amador de los Ríos". Baena (Córdoba).

A través de esta asociación retomaron el contacto, perdido por dos generaciones, completando su árbol genealógico en dos versiones. La primera, que ya se había iniciado antes del reencuentro,  giró sobre el apellido nexo entre ellos ("de los Ríos"), incluyéndose solo a aquellos que aún lo conservaban. El segundo, accesible por Internet, refleja las líneas ascendentes y descendentes, y en él aparecen todos los familiares, aunque ya no conservaran el apellido. En el transcurso de sus pesquisas se hizo hincapié en localizar información sobre Antonio de los Ríos Urbano, ya que fue el primer y último alcalde republicano de la localidad, desapareciendo de escena tras el alzamiento militar en aquella localidad, en el que participaron varios de sus familiares.

Ochenta años después, descendientes de unos y otros han compartido recuerdos familiares,  fotografías y documentación, recopilando noticias de prensa y documentos de archivo, plasmando en dos publicaciones la información obtenida:





En curso aún se encuentra la investigación sobre la trayectoria del apellido en la localidad y las indagaciones sobre otro miembro de la familia, Antonio Pedrajas de los Ríos, escultor y militante del Partido Socialista, exiliado en Francia y cautivo en un campo de concentración. 

Se trata de un caso práctico de historia familiar, útil no solo en su vertiente genealógica, sino para la propia historia de la localidad. El detalle de la aventura y la movilización de apoyos dentro y fuera de la familia que ha suscitado, se esboza en el vídeo, pero lo trataremos en breve dentro de este blog. 


Si te interesan estos temas, 
¿he logrado convencerte de que este es el año para iniciar esa investigación
 que tantas veces te has planteado realizar?. 


 

lunes, 24 de abril de 2017

La crisis del libro en el siglo XXI: ¿realidad o mito?

Año tras año, la celebración del Día Mundial del Libro da pie a una reflexión sobre el papel de este mágico artefacto dentro de la economía digital y su papel en esa sociedad del conocimiento de la que tanto se habla. El duelo entre cultura audiovisual y textual fuerza a reivindicar el papel del libro como producto de información cualificada frente a la mera agregación de datos servida al ciudadano vía Internet. Pero la trayectoria del libro, a medio camino entre objeto de entrenamiento y soporte de información, confluye en este momento con la de la próspera industria de contenidos, con tasas de consumo creciente en los hogares. 

Si a ello le unimos, según las encuestas, tasas de lectura mejorables, cierre de librerías y la hiperconectividad de los jóvenes españoles, podemos llegar a pensar que el futuro del libro, al menos del libro tradicional, no es muy halagüeño. Sin embargo los últimos datos publicados desmienten algunos de los tópicos más usuales en relación a la supuestamente escasa presencia del libro en nuestra vida cotidiana. 

Pongamos algunos ejemplos:

  • El español no lee. En realidad leemos más que nunca, de hecho los dispositivos digitales y las redes sociales favorecen que leamos constantemente. Y también leemos libros, de hecho lo hace el 92% de la población española, aunque no sean lectores frecuentes. Incluso en este caso el porcentaje ha aumentado  nada menos que 11,2 puntos en los últimos quince años y además con un nivel de actividad mayor que en el pasado, a juzgar por el número de títulos. Eso sí, el impacto del lenguaje tuitero se hecho sentir en el mundo editorial con la popularización del texto breve, ya sea en formato de poema o microrrelato (menos de 10.000 palabras) y el auge de los concursos literarios especializados en esta modalidad.

  • El libro en papel está abocado a desaparecer. Crecen las ventas y la lectura de ebooks, pero su facturación en las cuentas de los editores aún es residual y se reduce en casi un punto su presencia dentro de la oferta bibliográfica global. Por el contrario, la producción de libros en papel ha aumentado casi un 4% en los últimos años, y el público lector declara mayoritariamente su preferencia por este formato. Al tiempo, merman los adeptos a la edición digital, hoy por hoy solo un 30%, por lo que parece que la lectura de libros es el único hábito que se resiste a la progresiva digitalización en el día a día de los ciudadanos, salvo en la lectura de prensa. En el mundo del libro la evolución ha variado según el subgénero. El cómic ha experimentado un auge inusitado al albur de su lenguaje híbrido con la combinación de texto e imagen, tan atractivo para su difusión vía Internet. Otros, como la antigua literatura de quiosco (novela romántica y de ciencia ficción, principalmente) han sido los primeros en poblar el catálogo digital de las editoriales. Sin embargo la oferta de ebooks aún es escasa no llegando, en la mayoría de los casos, ni siquiera a la mitad del fondo bibliográfico de los sellos más populares. Avanza, es cierto, pero lo hace a un ritmo más lento del esperado y por el momento no destrona el reinado del libro impreso.



Por otra parte, el paulatino incremento de la lectura digital no es un fenómeno exclusivamente juvenil, sino que se produce en todos los rangos de edad. Las bondades del eReader son elogiadas cada vez más por usuarios mayores de 55 o 65 años, una vez dinamitada esa brecha digital de la que tanto se ha hablado, con la incorporación de este colectivo al ámbito de la comunicación digital y las redes sociales.

Ahora bien, al margen de los cambios el libro como producto, la transformación de los hábitos de lectura y la simbiosis entre redes sociales y los tradicionales círculos de lectores, esto no implica que el sector editorial se encuentre exento de amenazas, ni mucho menos que se mantenga al margen de nuevos modelos de negocio auspiciados por la economía digital:

  • La convivencia entre canales de venta virtuales y presenciales se ha hecho sentir antes y con mayor impacto, principalmente en los distribuidores minoristas, afectando en primer término a la librería tradicional, pero también a otros establecimientos como los quioscos , cuyas ventas se han reducido en más de un 50 % en los últimos cinco años. Sin embargo han surgido propuestas verdaderamente innovadoras que apuntan a nuevo concepto de librería como punto de encuentro y principal prescriptor del usuario, incluso como punto de recogida de pedidos online, algo especialmente valorado por lectores reacios a la compra digital.

  • Cambios en la cadena de valor tradicional del libro. El desembarco de nuevos actores (Amazon, Google, TELCOs…) y la necesidad de reducir costes, abaratando el precio de las obras obliga a editores, distribuidores y agentes literarios a reformular su papel para sobrevivir ante movimientos caníbales que buscar eliminar intermediarios. Entre unos y otros se desdibujan las fronteras de manera que las editoriales habilitan sus propios canales de distribución, los distribuidores firman potentes alianzas, los agentes literarios toman la iniciativa, rescatando viejos éxitos editoriales (recordemos a la siempre pionera Carmen Barcells) e incluso negocios inicialmente basados en el mundo de la impresión progresan hacia fórmulas como la de los servicios de autopublicación.


http://www.unesco.org/new/es/unesco/events/prizes-and-celebrations/celebrations/international-days/world-book-and-copyright-day-2017/
UNESCO. Propuesta de actuación 2017

Pero en la propia amenaza reside, tal vez, la oportunidad. La experiencia de una de las industrias editoriales más antiguas (e importantes) del mundo tiene mucho que aportar a ese joven sector de contenidos que ha irrumpido con fuerza en el panorama cultural. De hecho, aún hoy, el sector editorial lleva la voz cantante dentro del PIB cultural, a poca distancia (pero con ventaja) del mundo audiovisual y multimedia. Ahora bien, superada la resaca de la crisis es preciso afrontar el reto de integrar el libro digital dentro de un modelo económico sostenible.



Pero no se trata solo de otorgar mayoría de edad al libro digital y normalizar su producción y venta dentro del negocio editorial. Lo que verdaderamente urge es ajustar oferta y demanda, superando el recurso a reducir tiradas de ejemplares y acortar la vida comercial de la obra en el mercado, para evitar que, como ahora, muchos textos dejen de estar disponibles al poco de salir a la venta. La dualidad de edición digital y en papel o fórmulas de impresión bajo demanda podrían solventar este problema. Servicios de suscripción o consumo en streaming de libros contribuirán en el futuro a acortar distancias entre autor y lector. En un escenario así, el soporte sería tan anecdótico como debe ser el canal de venta en el acceso a cualquier producto o servicio.


Lo que verdaderamente importa es garantizar la disponibilidad de la obra y hacerlo para todos, sea cual fuere el soporte (impreso o digital) y el canal de distribución (online o tienda física). Abaratar precios dentro de un catálogo dual (ebook vs. papel)  y cuidar la edición orientada a colectivos específicos, como puedan ser usuarios con dificultades de lectura o cualquier discapacidad, es remar a favor de ese papel integrador que la Unesco reivindica este año en su tradicional discurso con motivo del Día Mundial del Libro. Porque todos tenemos derecho a disfrutar de lo que alguien, en algún lugar del planeta, en algún momento de la historia, escribió para nosotros. ¿No crees?.

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Más información:


domingo, 5 de marzo de 2017

Mi árbol genealógico: ¿por dónde empiezo?


En alguna ocasión en este blog se ha hecho referencia al interés que despierta en el descreído ciudadano del siglo XXI la investigación sobre sus ancestros, algo aparentemente incomprensible teniendo en cuenta que vivimos en una sociedad que tiende a menospreciar todo lo que no tenga una utilidad práctica inmediata. MyHeritage, la plataforma genealógica más conocida en el mundo, cuenta en la actualidad con la friolera de veintisiete millones de árboles familiares, al tiempo que Genoom, empresa española fundada en verano de 2007, en menos de dos años llego a tener nada menos que medio millón de usuarios registrados. Solo son ejemplos del éxito de una afición, clásica donde la haya, combinada con las posibilidades que abren las nuevas tecnologías, tanto en su dimensión  práctica (construir el propio árbol y abordar una investigación genealógica), como social (habilitar entornos de colaboración y relación familiar).

Es posible que tú también sientas curiosidad por este mundo y en algún momento te hayas planteado realizar tu propio árbol genealógico. Si es así, tal vez al principio te encuentres algo perdido y concedas excesiva importancia a los aspectos técnicos de la empresa o pienses que dispones de tan poca información que el proyecto es inviable. Seguramente no es así y para ello te propongo ponerte manos a la obra siguiendo cuatro sencillos pasos que te permitirán arrancar tu proyecto: 


1) RECOPILA LA INFORMACIÓN DE QUE DISPONES

Colección "Ephemera. BNE.
Tu objetivo es identificar en cada familiar, no solo nombre y apellidos, sino al menos fechas y lugar de nacimiento y muerte, así como de su boda, comenzando lógicamente por tus familiares más próximos (padres y abuelos). Para ello te será muy útil revisar la documentación que conserves, especialmente libros de familia, D.N.I., esquelas, invitaciones de boda, así como testamentos, carnés profesionales, correspondencia personal o cualquier  escritura, factura o documento que te aporte pistas sobre su ocupación, residencia y relaciones personales. El Archivo Municipal del Ayuntamiento de Oviedo ofrece unas FAQs muy útiles bajo el epígrafe ¿Cómo hacer una genealogía? que te recomiendo visitar.

Cuando termines de recopilar y revisar la información, tendrás una idea clara de los datos de que dispones y, sobre todo, de "lagunas" en tu punto de partida.


2) INVESTIGA PARA COMPLETAR LOS DATOS QUE TE FALTAN

Este blog hace tiempo intentó ofrecer algunas pistas sobre archivos y fuentes de información no especializados a los que puedes acudir. Lo cierto es que, además de completar los datos esenciales de tu genealogía sobre fechas y lugar de nacimiento y muerte de tus ancestros, a través de archivos civiles y parroquiales, hay la posibilidad de que encuentres referencia a tus mayores en la prensa histórica que, sobre todo en el ámbito local, era mucho más prolija que en la actualidad a la hora de informar sobre la llegada de un nuevo maestro o el alojamiento temporal de un viajero. Si tu antepasado era, por ejemplo, militar existían además boletines que reflejaban la escala de ascensos y nombramientos que sin duda te resultarán muy útiles. Como introducción imprescindible, no dejes de leer el artículo de Mayte Rius En busca de los antepasados.


Al finalizar esta primera aproximación a las fuentes disponibles es probable que ya dispongas de los datos necesarios para abordar la primera versión de tu árbol genealógico.


3) ORGANIZA LOS DOCUMENTOS Y CONSTRUYE LA PRIMERA VERSIÓN DE TU ÁRBOL GENEALÓGICO

A estas alturas has recabado un volumen más o menos ingente de información. Si no lo has hecho ya, ha llegado el momento de sistematizar y organizar todos tus datos, de manera que te sea más sencillo localizarlos cuando abordes la tarea de registrar a tus familiares en el árbol genealógico. 

Hablaremos más de ello en otra ocasión, pero si te preocupa este punto no dejes de leer el artículo de Genealogía Hispana ¿Somos buenos archiveros?: asegurar y organizar nuestros fondos.

Y llegamos al primer hito de nuestra investigación: plasmar los resultados en un árbol genealógico. ¿Qué herramienta utilizar?.


4) COMPARTE TUS HALLAZGOS CON OTROS FAMILIARES

Hay distintas comparativas de herramientas que te ayudarán a tomar la decisión más acertada, teniendo en cuenta varias cuestiones. Las primeras son técnicas y se refieren al formato en el que se almacenan los datos, lo que te permitirá cambiar de herramienta, si en el futuro descubres limitaciones para la evolución de tu proyecto. Las segundas, no menos importantes, tienen que ver con la “usabilidad” de la aplicación, es decir: su facilidad de manejo. 

Pero sobre todo hay una pregunta esencial que debes hacerte: ¿cuál es tu objetivo al emprender esta aventura?. Pensar seriamente sobre este punto evitará que te compliques en exceso la existencia con una herramienta muy potente pero cuya funcionalidad apenas vas a utilizar o, por el contrario, que escojas una opción que te haga difícil avanzar. Además es posible que hayas contactado con otros familiares que compartan tu afición y conviene que dispongáis de un entorno donde podáis compartir los resultados de vuestras pesquisas. En primera instancia yo opté por Family Tree Builder (MyHeritage) por tratarse de una herramienta muy completa y versátil, que permite incorporar no solamente fotografías sino documentos, al tiempo que facilita componer un sinfín de árboles genealógicos y libros de historia familiar. Sin embargo no resultaba tan intuitiva como Genoom, en donde un familiar comenzó a crear el árbol genealógico, resultando ser todo un acierto, entre otras cuestiones porque es sencillo invitar a otras personas, sin que necesiten realizar ninguna instalación en sus PCs. En cualquier caso, ten en cuenta que ambas disponen de una versión gratuita más que aceptable para comenzar a elaborar tu árbol genealógico.

Símbolo de toda una época para muchas familias.
¿Conservó tu madre o tu abuela esta cartilla?.
Tu iniciativa, además, te brinda la oportunidad de estrechar lazos con familiares cuya pista tal vez se había perdido en las últimas generaciones. No descartes para ello hacer uso de herramientas como puedan ser los grupos en Facebook o un simple espacio en Google Drive para compartir de forma sencilla documentación y fotografías que puedan aportar miembros de cada rama. Te garantizo que es una experiencia muy gratificante, aunque debes comprender que no todos los familiares vayan a compartir tu entusiasmo… de esto también hablaremos en otra ocasión.

Si decides embarcarte en este tipo de aventuras y dudabas por dónde iniciar la empresa, confío en que este post te haya dado alguna pista. Por si te resulta más cómodo, en esta infografía encontrarás un resumen de lo que hemos hablado. 

Comenzar no tiene mayor ciencia que tu decisión, combinada con una buena dosis de paciencia y ganas de aprender. Información no te va a faltar, como puedes comprobar dando un paseo por alguno de las webs especializadas en genealogía disponibles en Internet.


¡¡Mucha suerte!!.

sábado, 7 de enero de 2017

2017: gato blanco, gato negro... efemérides para un año que empieza

Arranca un año plagado de conmemoraciones y efemérides de distinto signo. Se cumplen cien años desde la Revolución Rusa y otros tantos de la aparición de la Virgen en Fátima… cada cuál que escoja el evento a recordar según sus preferencias. 

Confieso que este año que empieza tiene en este sentido un carácter especial para mí, ya que se cumplirán setenta años del fallecimiento de uno de los mitos familiares que mi imaginación calenturienta ha ido elaborando desde la infancia. Se trata de mi abuelo Antonio, cuyas peripecias se colaban en historia familiar que me contaba mi madre, cual daño colateral de una juventud sesgada por su fallecimiento. Nunca supe por qué disponía de tan poca información de alguien tan singular a todas luces, ni la razón del empeño en no contarme con pelos y señales cada minuto de los vividos en unos tiempos que pasaron a la historia. 

Más tarde comprendí que la memoria es un arma de doble filo en la que una mente sana olvida cuanto no quiere recordar y más en la infancia, ese periodo de la vida donde uno intenta eliminar todo lastre para el futuro. Entendí también que mis padres, niños en la Guerra Civil, vivieron en un tiempo de silencio donde no todo se contaba, especialmente cuando no convenía airearlo.

Con mi amigo Nidal hace unos meses buscaba alguna fotografía de aquellos años para componer un videoclip de la canción “Gato blanco, gato negro” cuyos compases retumban en mi cabeza según escribo estas líneas.



Rostros anónimos asoman a través de las crónicas de los reporteros de aquel tiempo reflejando en su mirada el espanto de unos hechos que acarrearon múltiples tragedias públicas y privadas. Algunas como la matanza de Guernica, cuyo ochenta aniversario conmemoraremos en abril, fueron inmortalizadas y pervivirán por siempre en nuestra memoria. Sin embargo el destino de aquella anciana y su nieta refugiadas durante los bombardeos en el metro de Madrid, que hace años tanto me impresionó cuando recuperé la foto en el A.G.A., no corrió tanta suerte.

 “[…] circulan por la avenida brigadistas del mundo entero, pero cuentan las malas lenguas que se ha cruzado un gato negro”

Pienso en la letra de esta canción y se me antoja que no uno sino varios gatos negros debieron de cruzarse por el camino de mi abuelo para que, como tantos otros, su trayectoria cayera en el olvido de propios y extraños. Ironías del destino, teniendo en cuenta que aquel hombre, periodista para más inri, tenía por oficio el de plasmar la realidad para información de sus coetáneos y por vocación la de paliar desigualdades tan centenarias como los olivos que arropan la localidad de la que fue alcalde en dos ocasiones.

Antonio de los Ríos Urbano.


Cuando digitalicé esta foto, hace más de quince años, no reparé
en la fecha de la dedicatoria. La firma está datada en 1939, año
en el que debió de emprender el viaje más incierto de su vida.
Hoy pocos en su pueblo recordarán su nombre, ni tampoco que fue él quien inauguró y clausuró en el ayuntamiento aquel experimento, a medio camino entre idealismo y revolución, que ensayó la II República. Los vecinos de Baena es difícil que recuerden que deben a Antonio de los Ríos, no ya el kiosco de música del parque, sino la creación de la primera biblioteca municipal y las primeras instituciones de carácter social, cultural, educativo y sanitario que tuvo la localidad. Menos aún le imaginarán, finalizada la Guerra, recluido en una aldea de Sierra Morena recreando las letras de una cartilla de caligrafía que sirviera de ayuda a su mujer, depurada de su plaza de maestra en Cabra y trasladada a una remota escuela situada en un “valle perdido de una sierra prieta”.

Hay ocasiones en las cuáles el correr es de valientes.
Un "inocente" ejercicio de caligrafía para la escuela en la que trabajaba su mujer.
Riadas de tinta se han escrito sobre la Guerra Civil… entonces y desde entonces. Sin embargo, esto no implica que a todos se haya dado voz. No solo a quienes fueron aplastados por cuarenta años de silencio, sino también a quienes nunca aparecieron aunque estuvieran en el lado vencedor y, sobre todo, a tantos como quedaron a medio camino, espantados por hechos que se desbocaron sobre sus vidas o ideas que quedaron desvirtuadas cuando salieron de la arena política y se batieron en el campo de batalla o en la represión de la población civil. 

En aquella “sierra prieta” pienso que mi abuelo tuvo mucho tiempo para pensar. La muerte civil era un castigo muy liviano en un tiempo de sangre y presidio, pero no por ello es menos cruel la condena al silencio para quien la palabra constituye su medio de vida. El país quedó plagado de Antonios, y también de Ramones, de Fernandos, de Obdulias, de Pepes y de Cármenes… vidas truncadas en las que cada cual se las compuso lo mejor que pudo, según el bando donde le tocara jugar y el petate que llevara a sus espaldas.

 “Quiero que vengas al pueblo y me cantes junto al fuego esas historias tan tristes que contaban los abuelos”

Ahora, la trifulca está en la calle… afortunadamente solo en el callejero. Enarbolamos la bandera de la memoria sin la cautela de dar voz a todos y sobre todo a aquellos que en uno y otro lado quedaron en tierra de nadie… ya se sabe, “siempre ganan los malos cuando son más que los buenos”. No es cuestión únicamente de poner calles aquí o allá, ni tampoco de eliminar unos símbolos para enarbolar otros. Más allá de esto, que puede tener todo el sentido según las circunstancias, es tiempo de una relectura serena y de una reflexión que contraste las conclusiones obtenidas a partir de las fuentes conocidas hasta ahora, con nuevos testimonios que poco a poco salen a la luz desde archivos públicos y privados… y no solo en el ámbito de la historiografía, sino también de la propia memoria familiar de muchos de nosotros.

Vista del antiguo campanario tras la Batalla de Brunete.
2017 es una fecha para las efemérides. Entre otras cosas pasará a la historia por ser el año en el que asumirá la presidencia de Estados Unidos Donald Trump, cuanto menos la mayor sorpresa del baile electoral democrático de nuestro tiempo. Con distinta intensidad, sospecho, los medios se harán eco de los cincuenta años transcurridos desde la Guerra de los Seis Días o la tragedia del Apolo 1 y fallecimientos como el de Ernesto Che Guevara, coincidiendo con el año de la muerte de Azorín. Por supuesto se cumple el primer centenario de la Revolución Rusa y habrá quien recuerde también el milagro de Fátima, hechos no del todo inconexos entre sí según la perspectiva del juglar que nos cante la gesta. Cien años de Soledad también cumple medio siglo y el recordatorio de nuestra Guerra Civil dará pie a rememorar la Batalla de Brunete o el bombardeo de Guernica y, con menos intensidad seguramente, el de Durango que tuvo lugar el mismo año y a muy pocos kilómetros, pero no fue inmortalizado en ninguna obra de arte… por citar sólo algún ejemplo de las probables ausencias y presencias en los recordatorios de este año.   

Sin embargo, no olvidemos que la memoria no es historia, aunque sí una valiosa fuente para reconstruir el pasado y un homenaje a las gestas de nuestros mayores. Que en este año los árboles no nos impidan ver el bosque y el recuerdo del pasado nos permita escuchar todas las voces y, a ser posible, sin distorsión. 

La realidad nunca es blanca ni negra. Es sabido que éstos son precisamente los únicos colores que, como tales, no existen en la naturaleza. Todo depende de lo que entendamos por “color”… y de que quien hable sea un artista o un científico. Por cierto, un gato negro no siempre y no en todas las culturas es símbolo de mala suerte.

domingo, 2 de octubre de 2016

Letras clandestinas y cultura de trastienda: fotograbado de la censura franquista.

Desde abril y hasta finales del mes de octubre la Imprenta Municipal de Madrid da voz en la exposición “Letras clandestinas” a distintos colectivos protagonistas en el franquismo de una cultura proscrita desde 1939 hasta 1976. Otra cara de la censura que incide más en las formas de expresión del pensamiento disidente que en los mecanismos de coacción articulados por el Régimen. La exposición, comisariada por el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense, Jesús A. Martínez Martín, recopila una interesante muestra de materiales organizados en distintas secciones al objeto de recrear una cultura impresa no siempre reflejada por la bibliografía sobre la censura.

Más allá de obras que en su momento fueron secuestradas y denunciadas, se recogen textos procedentes del extranjero en un momento en el que la cultura se convirtió en un arma de resistencia. Es el caso de la célebre editorial Ruedo Ibérico, fundada en 1961 por españoles refugiados en París que lograron publicar más de un centenar de obras destinadas a distribuirse, de forma clandestina, por nuestro país. También la editorial Losada consagró su actividad a publicar desde Argentina toda la obra literaria de la Generación del 27, cuyo catálogo terminó burlando la censura, tras ser prohibido en España. Portadas secuestradas, obras denunciadas nos observan desde las vitrinas dando fe de un tiempo en el que publicar un libro podía constituir una actividad de riesgo. 



Una disidencia editorial que esgrimió el libro político como arma de resistencia frente al discurso oficial y que, cual agua en una gotera, terminó por colarse en la trastienda de las librerías y en la calle, a través de las múltiples fisuras de las que adoleció la censura franquista. Por ello, la exposición muestra el testimonio de las más variopintas artimañas para burlar el control policial, desde pies de imprenta falsos hasta portadas trucadas que no pueden dejar de arrancar una sonrisa al visitante cuando encuentra, por ejemplo, textos del célebre líder del partido comunista, Vicente Uribe, camuflados en unos inocentes Ejercicios Espirituales para el Año Santo.

Inauguración de la exposición.
"Letras escondidas" y "letras cautivas": las primeras, ocultas en sofisticadas falsificaciones, las segundas, protagonistas de una cultura fraguada en cautividad desde la soledad de una celda.  DNIs y pasaportes falsos, como el de Santiago Carrillo, oculto bajo un inofensivo Alfredo Solares, tampones ocultos, mensajes cifrados, dignos de una trama de misterio, miran con descaro al visitante, ahora sí, a plena luz del día. Y en la otra cara de la moneda, textos manuscritos, redactados desde la cárcel, cuidadosamente ilustrados con una llamativa iconografía que potencia la elocuencia de un mensaje doblemente clandestino. 

Dibujos en los que los presos daban rienda suelta a su creatividad, como la “tertulia mañanera en la celda cien” que conmueve por su expresividad. Verdaderas obras de arte que tomaron vida de la mano de aquellos reclusos que buscaban a partes iguales distraer el tedio de horas interminables, ahuyentar la ausencia de sus seres queridos y alentar a sus compañeros a la resistencia, a través de una cuidada caligrafía en poemas, informes o periódicos manuscritos que terminaban circulando por los más ingeniosos cauces.

Años en los que se propició una cultura de trastienda, donde minervas, ciclostiles y vietnamitas dieron voz a una disidencia activa cuyo vehículo fue la palabra impresa. La muestra recrea aquellos espacios clandestinos que no pocas veces terminaban siendo incautados por la policía, amén de los secuestros de ediciones que acompañan con el quebranto económico eventuales penas de cárcel y sanciones adicionales.

Y puestos a evocar aquella época, desfilan ante el visitante multitud de colectivos: universitarios y mujeres, asociaciones vecinales y nacionalistas,  soldados y creyentes, partidos en la clandestinidad… con distintos grados de militancia y muy distinto discurso, todos ellos tenían en común el representar puntos de vista alternativos al mensaje oficial y buscaron la forma de hacerse oir, no solo a través de libros y revistas, sino también de lo que la exposición denomina “letras panfletarias”, es decir, literatura efímera plasmada en folletos, hojas sueltas, carteles y pintadas en la calle. 

Fuente:
Biblioteca Digital Memoria de Madrid
Un plano de las imprentas clandestinas en la capital entre 1939 y 1951 ilustra el vigor de esa cultura paralela que se desarrollaba en un país de doble fondo, charlas de trastienda, habitaciones ocultas y doble fondo en las maletas. Los primeros números de publicaciones como  “La mujer en marcha”, “Cristianos por el socialismo”, “El soldado. Portavoz de la Unión Democrática de Soldados” son algunos de los ejemplares que a un visitante poco familiarizado con la época pueden sorprender, al tiempo que los expositores dan fe de los conflictos, que también en aquella época, protagonizaron distintos sectores de la izquierda articulados en formaciones políticas con distinto grado de combatividad. 

Al tiempo se evocan aquellas entrañables lluvias de octavillas en las fábricas y los barrios de trabajadores del cinturón urbano de Madrid, donde entidades vecinales comenzaban a organizarse ya desde los años sesenta, como la Asociación de Vecinos de Aluche, que comenzaba a aglutinar por aquel entonces  a distintos colectivos artísticos para desarrollar una actividad de difusión cultural que hoy en día continua desempeñando. 

Años convulsos cobran vida con las revueltas universitarias, dentro y fuera de nuestras fronteras, los disturbios de mayo del 68, el inminente retorno de una monarquía no igual de legítima para todos, la Guerra del Vietnam, la Guerra Fría o la muerte de Hồ Chí Minh, convertido en icono de la resistencia ante el “amigo americano”, terminan de retratar aquellos años en blanco y negro, donde los primeros televisores y el emblemático 600, empujaban a los ciudadanos a pensar que todo estaba cambiando en un país empeñado en que todo siguiera igual el mayor tiempo posible. 

La Imprenta Municipal
en la década de los 30
Y como colofón, la muestra recoge el testimonio en vídeo de algunos editores, políticos, militantes del PCE y otros protagonistas de aquella cultura clandestina que en mayor o menor medida sufrieron en carne propia el zarpazo de la represión física o el exilio. Minutos de descanso para el visitante que permiten reflexionar cómodamente sentado en un banco frente al audiovisual donde un anciano Óscar Alzaga o Nicolás Sánchez Albornoz, le cuenta desde el salón de su casa las peripecias de una época felizmente pasada.

En definitiva, la exposición evoca a través de sus restos materiales una cultura que no por clandestina dejó de configurar la realidad de aquella época. Paseando por el edificio de la Imprenta Municipal, uno de los más bonitos ejemplos de la arquitectura industrial de la II República, no pude evitar parafrasear en mi mente la frase bíblica: “y la palabra se hizo texto y habitó entre nosotros”.

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LUGAR: Municipal - Artes del Libro. Sala de exposiciones temporales de La Imprenta. C/ Concepción Jerónima, 15.
FECHA: 28 de abril de 2016 - 30 de octubre de 2016
HORARIO: Martes a viernes: 10:00 a 20:00 h. / Fines de semana: 10:00 a 14:00 h. / Cerrado los lunes.


Díptico de la exposición.

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OTRAS RESEÑAS:





domingo, 1 de mayo de 2016

Giner hoy, “cada día más radical y con la camisa más limpia”


Francisco Giner de los Ríos
(Ronda 1839-Madrid 1915)
“Dos hombres han revolucionado por igual la conciencia española: don Francisco Giner y Pablo Iglesias. ¿No lo cree usted así?”.

La pregunta era formulada por Fernando de los Ríos a Indalecio Prieto con motivo del entierro de Pablo Iglesias y recogida por este en “La capa del Abuelo” texto que a su vez recopila Andrés Saborit en sus “Apuntes Históricos: Pablo Iglesias, PSOE y UGT”. Ni que decir tiene que el propio Prieto reconoce haber eludido una respuesta directa por opinar que entre uno y otro personaje no había comparación posible. Giner de los Ríos, aun habiendo golpeado el paradigma educativo de su tiempo, Prieto consideraba que nunca había llegado “al corazón del pueblo”, ni podía llegar “desde el estrecho círculo en que se movía rigiendo la Institución Libre de Enseñanza”.

El caso es que noventa años más tarde, pensando en esta conversación precisamente un primero de mayo, habiendo pasado ya más de un siglo desde la muerte de Giner, la respuesta no parece tan obvia. Más aun pensando en la diatriba “vieja política” vs. “nueva política” que aún hoy roba titulares en canales de comunicación que ni siquiera existían en 1874, cuando Giner publica “La política antigua y la política nueva”, idea retomada e inmortalizada más tarde por Ortega y Gasset

Entierro de Nicolás Salmerón.
Giner hablando con el jefe del partido
 republicano portugués B. Machado.
 Nuevo Mundo nº 769 (1/10/1908)
A diferencia de Pablo Iglesias, fundador del Partido Socialista Obrero Español, Giner de los Ríos se negó no solo a vincularse con partido político alguno, sino incluso a recibir subvenciones que pudieran condicionar el desarrollo de sus ideales. Como buen krausista, aspiraba a regenerar la escena política y social española partiendo de una filosofía liberal, pero al margen de la doctrina oficial. Admirador de Nicolás Salmerón, junto a Julián Sanz del Río, Giner de los Ríos fue el principal difusor de esta corriente filosófica en nuestro país, protagonizando un viaje intelectual que le llevó desde la ciencia jurídica hasta la pedagogía militante. Tránsito en el que le acompañaron otros ilustres pensadores como Gumersindo de Azcárate o Bartolomé Cossío, sucesor de Giner al frente de la InstituciónLibre de Enseñanza.

Hace unos días tuve ocasión de visitar la exposición Giner, el maestro de la España moderna, prorrogada por cierto hasta el 22 de mayo, que ofrece una visión novedosa tanto de su figura como del impacto de la ILE en la historia del siglo XX español, rescatando piezas inéditas y con la colaboración de múltiples instituciones como la Biblioteca Nacional o el Museo del Prado. 

La impronta dejada por colaboradores y discípulos es innegable. Solo como ejemplo recordemos que de ocho premios Nobel españoles, la mitad de ellos estuvieron vinculados en su momento a la Residencia de Estudiantes (Ramón y Cajal, Severo Ochoa, Juan Ramón Jiménez y Vicente Aleixandre)… sin olvidar  a García Lorca, Dalí y tantos otros genios de la Generación del 27. El impacto de su pensamiento en toda una generación de políticos: Besteiro, Zulueta y su sobrino, Fernando de los Ríos, teórico de lo que se conoce como “socialismo democrático” con la publicación de “El sentido humanista del socialismo” como obra de cabecera de esta corriente. 

Giner, B. Cossío y  R. Rubio
Pero más allá de la estratosfera del arte y la política, lo cierto es que el espíritu institucionista inspira también cambios efectivos en la legislación, de la mano de Gumersindo de Azcárate y el Instituto de Reformas Sociales, a quien se debe la primera legislación sobre accidentes de trabajo, descanso dominical, derecho a la huelga y regulación del marco laboral de mujeres y niños. 

Más allá del ámbito estrictamente académico, Giner concibe la escuela como un taller cuya misión era despertar el interés del niño por aprender, a partir del juego y la experimentación. Y a la evocación del taller recurre Besteiro en el discurso que pronuncia con motivo de la inauguración de las Cortes Constituyentes en 1931, empeñado en cimentar el paralelismo entre sus dos mentores (Pablo Iglesias y Giner de los Ríos) sobre el afán que ambos compartieron, desde distintas orillas, por extender la cultura como base de la transformación política que requería el país.

Lo cierto es que, aunque en ocasiones se ha acusado a la Institución Libre de Enseñanza de un cierto elitismo, su fundador creía firmemente en la necesidad de una renovación espiritual de la sociedad como motor esencial de progreso. En sus palabras “la educación, no la mera instrucción, ha de ser siempre el fin de la enseñanza” y, con este espíritu, discípulos como Ortega, pensaban que “seguir a Giner es seguir hacia adelante”. 

Ciertamente sus postulados, vistos con la distancia que otorga un siglo, no pueden encontrarse más vigentes en la pedagogía del siglo XXI:

  • APRENDIZAJE CONSTANTE. “La educación no tiene límite definido alguno, no se reduce a un periodo determinado de la vida, sino que comienza con esta y dura tanto como ella dura. La vida entera es continuo aprendizaje”.


  • PROFESOR COMO ACOMPAÑANTE. Lejos del concepto de clase magistral, los niños aprendían en contacto con la naturaleza, estudiaban su entorno, aprendían sus costumbres y recuperaban tradiciones. De alguna forma, Giner, fue el inventor de conceptos que se nos antojan novedosos, como el "coaching" y la "gamificación" (enseñanza basada en el juego). También intuyó paradigmas hoy asentados como la importancia de las emociones en el proceso de aprendizaje. "Mucho juego corporal y gimnástico, mucho taller, mucho aire libre, mucho aprendizaje de la sociedad y sus resortes, mucho movimiento, poco libro y mucho jabón y agua..." preconizaba Giner en un artículo publicado en 1884 dentro de Ensayos menores sobre Educación y Enseñanza.


  • CIENCIAS y HUMANIDADES. Giner y sus colegas concebían el constante diálogo entre técnica y pensamiento, ciencias de la naturaleza y ciencias del hombre. No en vano entre sus discípulos hubo eminentes personalidades de muy distintos campos del saber y del arte. Decía Bartolomé Cossío que “El mundo entero debe ser, desde el primer instante, objeto de atención y materia de aprendizaje para el niño”.


  • TOLERANCIA como piedra angular de su pensamiento.  La Institución Libre de Enseñanza se basaba en la independencia respecto a cualquier credo o partido, pero dando plena libertad a maestros y alumnos para militar o confesar la creencia de su elección. El interés de la Junta para Ampliación de Estudios por favorecer el contacto de los estudiantes con ideas y proyectos fuera de nuestras fronteras abogó por ampliar lo que hoy denominamos “zona de confort”, que no era otra cosa que empaparse de una realidad que trascendía el marco de lo conocido.  


Laboratorio  de la Residencia
 de Señoritas hacia 1930.
Mujeres en Vanguardia
  • IGUALDAD DE GÉNERO. Con el precedente de la Asociación para la Enseñanza de la Mujer, fundada en 1870 por Fernando de Castro, en 1915 se inaugura la “Residencia de Señoritas” dirigida nada menos que por María de Maeztu. Constituyeron verdaderos espacios de libertad en una sociedad que, por ejemplo, cuestionaba el derecho al voto para la mujer. La relación entre Giner de los Ríos y Gumersindo de Azcárate con Concepción Arenal, madre del feminismo español, está documentada en la correspondencia que mantuvieron y en la admiración que ambos le profesaron. Otras mujeres influyeron notablemente en el pensamiento de Giner, empezando por su propia madre, Berta de los Ríos Rosas, y terminando con Emilia Pardo Bazán, por citar solo a alguna de ellas. No podía ser de otra forma: la regeneración del país pasaba por una nueva educación y ésta no podía ignorar el papel que en ella debían jugar las mujeres.

Giner aspiraba a “levantar el alma del pueblo entero: formar maestros y reformar líderes para encabezar un país encallado en el atraso bajo la responsabilidad de su propia clase política. Ramón Pérez de Ayala afirmaba:  

"Declarémoslo con toda franqueza: entre españoles existe con maravillosa abundancia el tipo del político a quien se le da una higa del bien público. No somos servidores del pueblo con las responsabilidades anejas a una magistratura, sino trepadores de alturas. Un español no va a la política por vocación, sino por ambición."

Instituto Escuela hacia 1933.
A.G.A. (Alcalá de Henares)
Cuando Joaquín Costa clamaba por un hombre capaz de rescatar al país de su atraso Giner se sorprendía… “¿Un hombre? ¡Lo que se necesita es un pueblo!”. 

El legado que nos dejó trasciende su propia biografía a través de una red de colaboradores y discípulos cuya labor continuó mucho después de su muerte, hasta que en plena Guerra Civil el bando sublevado comenzara a afirmar que “Hay que pasar por las armas a la Señora Institución”, como recoge el recorte de prensa de la revista Atenas, publicado en 1937, que recoge la citada Exposición en la sede de la antigua ILE. 

A diferencia del entierro de Pablo Iglesias, el de Giner de los Ríos no fue, por voluntad propia, ni mucho menos multitudinario. Ni carroza, ni acompañante, así lo dejó dispuesto aquel hombre que afirmaba ser “cada día más radical y con la camisa más limpia” y que creía firmemente que “las obras lentas son las duraderas. ¡Ojalá esta nación lo comprenda algún día!". 


Un 1º de mayo es fácil recordar la contribución de Pablo Iglesias a nuestra historia más reciente, pero llega a nosotros con más dificultad el eco de la voz de otros personajes como Giner de los Ríos. 

"Entretanto, allá, en la Institución Libre, junto al balcón, otro viejo, con la gran frente calva entre las manos, meditaba, aguardaba, esperando y desesperando, la transformación espiritual y social de nuestra patria. También a don Francisco Giner de los Ríos se le llamaba en la intimidad el Abuelo". 
Luis de Zulueta, 1º de julio de 1928.


Si tienes ocasión, no dejes de visitar la exposición organizada por la Fundación Giner de los Ríos. Te sorprenderá la rabiosa actualidad, a más de un siglo vista, de sus postulados. Cierra los ojos, imagínate sentado en cualquier paraje de la sierra madrileña, siente el olor a romero y lavanda… y permite hablar de nuevo al viejo maestro.